sábado, 26 de mayo de 2012

Algunas consideraciones sobre el activismo “anti maltrato animal “y similares


                     Pienso en el gran problema que supone que a gran parte de la humanidad nos sean privados intencionadamente, por el llamado  poder mediático ( PM ), de la necesaria información que la sociedad precisa sobre  las agresiones y barbaridades que se cometen contra el ecosistema y la fauna, sobre todo la humana ,en nuestro planeta Tierra.
                    También es un  gran problema, consecuencia de esta desinformación, el que no se sepa priorizar las sensibilidades solidarias, porque todo el mundo tiene algo de sensibilidad incorporada, solo que no lo suficientemente informada y encauzada. Y esta escasa y manipulada información  es  lo que hace que aquella gente sensible al sufrimiento ajeno,  no tome conciencia, o la toma indebidamente, de la auténtica situación que vive el paneta y por tanto a la hora de definir la prioridad de donde poner su atención y dedicación, lo normal es que lo haga erradamente e involuntariamente, claro, pues está siendo manipulado.  
                 Y así estamos llegando  al verdadero problema que es  no saber priorizar donde aplicar nuestras nobles energías  solidarias para combatir las injusticias y abusos de otros. Porque no creo que nadie en sus cabales pueda afirmar que no debería ser prioritario preocuparnos  por los seres de nuestra propia especie,  la humana, antes que de otras especies. Esto es un reflejo instintivo en todas las especies de nuestro planeta, con la finalidad de preservar la pervivencia de la propia especie.
                     Las otras especies depredadoras se alimentan de carne de otros animales vivos, tras previo ataque y muerte de estos,  pero raramente de su propia especie, no luchan entre ellos para devorarse, solo en situaciones límites.   Y estas prácticas son naturales e instintivas, equilibradas por la propia naturaleza. Solo matan para alimentarse y preservar su especie. 
                     Quizás la nuestra sea  la única especie terráquea que no solo parece que hemos perdido ese instinto de conservación sino que a veces algunos grupos sociales  llegan a la mismísima degeneración y a prácticas  puramente depredadoras con su propia especie, no en el sentido de practicar canibalismo,  sino en el de practicar  la agresión la muerte el  genocidio y hasta el  holocausto como su “modus vivendi” para  el  enriquecimiento de su propio grupo.  
                    Y estamos  hablando de aquellos que hacen de las guerra, las matanzas y las hambrunas, que provocan millones de muertos humanos. Una práctica   “comercial” de gran rentabilidad, y no solo el comerciar con armas mortíferas, sino que detrás de toda esas miseria de guerra y desolación siempre hay un interés económico, oculto y tergiversado, claro, no interesa hablar de ello .Siempre tienen las disculpas de que el causante de la guerra es un Dictador psicópata de turno, de las intervenciones humanitarias, o bien la noble misión de llevar el progreso y la democracia  a “aquellos” lejanos países incultos y atrasados. Pero muy ricas en minerales estratégicos e hidrocarburos. 
                   La primera y la segunda guerra mundial fueron provocadas por la voracidad de las oligarquías  nacionales  europeas.  Alemania, la hegemónica sobre todas ellas, estaba decidida en dominar los mercados mundiales y controlar los recursos minerales y energéticos, sobre todo en África que ya previamente se la habían dividió entre las potencias económicas europeas más fuertes, tras ir dejando cientos de miles de muertos de “insignificantes negros “que se resistían a la esclavitud y al latrocinio. En realidad son guerras a muerte entre potencias económicas, depredadores sanguinarios de nuevo cuño, para quedarse con el mejor botín. Con el “detalle” de que no son ellos,  las grandes oligarquías capitalistas los que ponen los muertos. Ellos solo se aprovechan, como los vampiros, de su sangre, pues suele ser un negocio rentable.
                  En el mundo, sería mejor decir, “tercer mundo” ese mundo que parece olvidado y abandonado para los informativos occidentales, no lo está tanto para las grandes empresas, multinacionales que explotan sus recursos de forma inhumana, en complicidad con sus Gobierno corruptos. les interesa mantener la imagen de esos países en el más absoluto oscurantismo por el escándalo que supondría para los países “civilizados” de occidente conocer las miseria e injusticias que ocurren allí , que se traducen en hambre, miseria, desnutrición, enfermedades , genocidios, cientos de miles de muertos. Situaciones que en los países desarrollados ya olvidaros como pudieran ser eso.
                    Estas oligarquías son conscientes de   lo problemático que supondría el conocimiento de  esa sangrante realidad para  tantas y tantas personas sensibles al sufrimiento humano ajeno y por lo tanto susceptibles de actuar contra esos abusos. Es decir en contra de sus intereses.  En realidad este impulso de piedad y solidaridad tiene una explicación antropológica y es el del  instinto de conservación de la especie humana que también subyace en nosotros.
                  Que quizás tendrá su origen en  aquellos incipientes Homo sapiens del cuaternario que se agrupaban en las cavernas aterrorizadas por un mundo hostil que los rodeaba. Donde se  forjaría el instinto de conservación de grupo. Obligados a supervivir, casi sin armas ni alimentos ni  abrigo, aun sin haber descubierto como crear el fuego.  Con enemigos desconocidos al acecho, estaban obligados arroparse  mutua y solidariamente formando una piña  para fortalecerse  y poder  enfrentarse al acecho de sus enemigos naturales.
                   La unidad y la solidaridad con el grupo eran vitales para su existencia. Y así ha llegado a nuestros días aquel instinto primario convertido en  un sentimiento noble e humano de identificación con nuestra propia especie, y qué duda cabe es también una reafirmación de la propia integridad de la especie humana, de la parte mayoritaria de nuestra especie, en contraposición de determinados grupos minoritarios oligárquicos, pero con gran peso de dominio político y de manipulación ideológica,  que con sus también instintos primarios depredadores y destructivos, denigran la integridad de la naturaleza humana.
                 Pero dejemos de momento el  instinto depredador de la oligarquía financieras capitalistas, para centrarnos de nuevo en las asociaciones de índole piadosa hacia el sufrimiento, la protección  y la explotación del reino animal, que son muchas y variadas en forma de asociaciones, fundaciones, ONG etc. Muchas de ellas  financiadas por filántropos y manos anónimas.
                 Aunque también muchos de estos grupos son sinceros y auténticos, en este terreno de la protección animal también tenemos la penetración de elementos camuflados del Sistema, para su manipulación sigilosa. Empleando sus recursos  para financiar y consolidado el grupo, y dirigir todo ese potencial  de solidaridad y rebeldía de sus integrantes contra las injusticias que se cometen contra los animales, pero en abstracto, sin incidir demasiado en sus causas como podría ser  las del enriquecimiento  rápido a costa del sufrimiento animal. Ganancia a toda costa, principio básico del Sistema capitalista,  podrían ser  en el caso de la cría y tratamiento de carne bovina, porcina, avícola  etc. en granjas masificadas y mecanizadas  
                 En principio habría que desconfiar en aquellas asociaciones piadosas con los animales que utilizan mucha estructura y aparato financiero en sus campañas
                Pues hay un interés especial por este Sistema neoliberal que se sustenta y se enriquece de la guerra y la rapiña  en neutralizar alejar y esterilizar las inquietudes humanitarias y solidarias de tantas gentes de buena voluntad y sentimientos.
              La prensa Occidental de  aquellos países de su onda, controlado por  multinacionales de la información,  evita totalmente hablar de sus atrocidades, es lógico que actúen así, nadie habla en contra de sus intereses, es más, mienten descaradamente. Con esta actitud su función es doble, mienten y ocultan hechos y por otra intentan desviar  sentimientos humanitarios y solidarios encarrilándolos y dándoles salida hacia el mundo animal
                Y así, exclusivamente por desorientación y desconocimiento de realidades sangrantes y atroces que están ocurriendo en nuestro mundo, y son provocadas por las oligarquías que dominan el Mundo Occidental, las nuestras,  parece que ay que dar salida a nuestros nobles y solidarios impulsos en preocuparnos de las vacas, focas, ballenas etc.
              Y sin ánimo de menospreciar a nadie, pues  muchos  de esos discursos no dejan de tener su fundamento, pero mi argumento es que no es pertinente desviar tanta energía en ello ni tampoco el escenario adecuado para hacer del tema  una batalla que absorba nuestras energías solidarias fundamentalmente por razones de agravio comparativo y  por cuestión de prioridades, por ser más  apremiante  humano y necesario prestar nuestra atención  en aquellos seres, de nuestra propia especie,  que más nos necesitan. Y estoy hablando  de hambruna, genocidios matanzas de cientos de miles de seres humanos indefensos ante las brutalidades  provocadas por la avaricia de la acumulación del  vil metal.
              Desde el punto de vista comparativo, me parece una descomunal indecencia  fomentar y desviar nuestras nobles anergias e  impulsos solidarios que deberían ser con la propia humanidad, y no hacia  el sufrimiento de otros seres ajenos a nuestra especio. Y no me estoy refiriendo a los activistas envueltas en esta tareas, que suelen estar generalmente desorientados y manipulados,  sino a los promotores de ellas  pues normalmente sus oscuras  intención, como hemos  visto,  no suelen ser tan nobles.
              Incluso no es nada honesto actuar así por desorientación, cuando se olvida e ignora  la monstruosa depredación humana que el sistema neoliberal consumista capitalista está haciendo con millones y millones de seres humanos. Más bien suena a un escapismo de  responsabilidad individual al  compromiso político ,  que con esa actitud que abunda mucho en ciertos sectores llamados “progres” lo que están haciendo es desviar  su mala conciencia  hacia  actividades llamadas “apolíticas “que no comprometen.