miércoles, 17 de abril de 2019

¿Izquierda o derecha e aquí la cuestión?



Por BENIEZU
    O como no perder el tiempo en aventuras políticas nacidas de la espontaneidad. 
            Vamos a reflexionar sobre determinadas actitudes políticas que pretenden situarse en el campo de la izquierda solo por el mero hecho de adoptar modales e iconos propios de una izquierda autentica, con el fin de “vender “una falsa bandera de izquierda. En sus discursos son agresivos contra las penalidades sociales que muchísimos trabajadores tienen que sufrir como consecuencia de las políticas depredadoras del capital. Critican y se solidarizan con estas situaciones creadas por el Sistema capitalista, pero como solución a estas injusticias no plantean el derrumbe de la raíz del mal que siempre será el propio sistema capitalista y cambiarlo por un sistema socialista. No, no lo hacen porque a sus promotores no les interesa ni tampoco a sus patrocinadores y financiadores que siempre serán de la propia burguesía

      Lo primero que debemos plantearnos es  cuál es el objetivo que persiguen estos políticos que se proclaman de “izquierda” es decir , suelen decir que están al lado del “sufrido trabajador” pero sin incidir mucho en ello, su discurso será siempre ambiguo  lo harán  de una forma  inconcreta  y populista, huyendo siempre de todo aquellas conceptos que definen a la auténtica izquierda como una entidad antagónica y rupturista con el propio sistema capitalista ,es decir partidarios del socialismo científico, por la sencilla razón de que el sistema capitalista esta conferido precisamente para servir al capitalismo, y por ello, precisamente , el sistema que favorezca al trabajador debe ser  anticapitalista.
       En realidad estos partidos llamados de "izquierda" suelen estar promocionados por el propio sistema capitalista , porque necesitan una “oposición” de “cartón piedra”, tipo PSOE, y últimamente  el llamado  PODEMOS, con el fin de crear falsos positivos  para  anular  las posibilidades de crear un partido auténtico al servicio de la clase trabajadora, o al menos dificultar  su creación, desviando aquellas energías  potencialmente revolucionarias de aquello sectores más concienciados y afectados por el sistema capitalista, que con sus políticas cada vez más regresivas y opresivas van creando descontento  y  agitación  entre las masas trabajadores  con el fin de encauzarlas hacia una deriva estéril.
          Y el discurso de estos farsantes que se proclaman de izquierda suelen ser vaguedades del tipo “queremos justicia social”, “no queremos políticos corruptos”, “queremos reforma electoral”, queremos leyes favorables a la ciudadanía” etc. Como si las elecciones sirviesen para algo. ¿Para que han servido en estos veinte años de “Transición”? El problema son las propias estructuras del estado burgués y capitalista. De un estado que fue diseñado y articulados para que los trabajadores nunca consiguiesen un gobierno auténticamente de izquierdas, fundamentalmente `porque procuran evitar la existencia de ese presunto partido de izquierdas autentico.
           En época electoral todo son vaguedades, las presuntas izquierdas nos inundan de frases tipo que contentan a casi todos, sin entrar en el fondo del asunto. Forma parte del márquetin comercial para vender un producto que contente a todos los gustos y preferencias, porque, no olvidemos esto, detrás de estas promesas para contentar a todos siempre está el espíritu de la burguesía y de sus formas de vender políticas estériles, detrás siempre estará el inter clasismo, como forma de entender la política, es decir, no existen clases sociales, todos somos ciudadanos. Esta es la clave y el “alma mater” de la ideología de la burguesía, que siempre huye del concepto de clases sociales con el fin de defender a su propia clase social.

  E aquí los protagonistas de la llamada “Transición” la flor y nata del franquismo, sus protegidos y los que se apuntaron al "chiringuito” que prometía grandes veneficios. Faltan, como es natural, los de la mano oculta de la CIA.

       Si al preguntarnos por nuestra orientación política responderíamos algo así como; yo votaría al que prometa acabar con la corrupción, con las injusticias sociales, con el paro, con la precarización laboral, con las mejoras salariales, es decir me gustaría un gobierno que se tomase en serio la salud, la educación la vivienda etc. etc. Es decir, todo el contenido político que iría a satisfacer los derechos de los asalariados trabajadores. Alcanzar lo mejor y lo más justo que en realidad es a lo que todo el mundo aspiramos. Y es también lo que la labia de los políticos promete para todo el mundo. 
       Pero en política no sirven las vaguedades, hay que definir con claridad, no solo lo que queremos sino sobre todo como conseguirlo , porque  la burguesía no va regalar nada , y no es porque sean egoístas , que también lo son, pero no es este el motivo de no repartir las ganancias con sus trabajadores , no,  necesitan la acumulación  de capital para futuras inversiones  y responder a los condicionantes del  tráfico de capitales que les obligaran a la acumulación de este y a que el capital este  siempre en movimiento.
        Lo último que le preocupa a un empresario son las penalidades de sus obreros. A los empresarios solo les interesa y preocupa la necesidad de acumular capital pues es vital para su propia supervivencia.  Y en esta vorágine económica-laboral es obvio que el sujeto político beneficiario es el empresario, y el perdedor solo podrá ser el trabajador asalariado, es decir la mayoritaria clase trabajadora. Y en las políticas controladas por la burguesía, la afortunada ganadora será siempre la clase social burguesa.  Empresarios, banqueros comerciantes etc.
   En política como como cualquier materia, es preciso, necesario más bien, el conocimiento de la materia que vamos a transformar. La política es una ciencia que también está sujeta a las leyes de las transformaciones sociales. Sera vital el conocimiento de las partes que componen la sociedad, como funciona esta, que parte de ella domina a la otra parte. etc. Porque es evidente, aunque la burguesía se esfuerza en ocultarlo, que la clase social burguesa controla domina y explota a la clase trabajadora. Y lo hace a través del control político del Estado y del propio gobierno. No olvidemos que los gobiernos burgueses, en palabras de Carlos. Marx, son , “simplemente consejos de administración de la burguesía” Aunque esta   realidad deja de ser una obviedad gracias a los poderes de desorientación y manipulación de todo tipo de los cuales dispone la burguesía, sobre todo el mediático que hace que la mayoría de la población no se entera de la realidad político social de su entorno. 
       La latente lucha de clases cullos efectos son diarios y evidentes, pasa totalmente desapercibidos para un enorme porcentaje de trabajadores, entretenidos y manipulados por medio de vágatelas.  Pero la realidad existe, y se suele dar una lucha soterrada pero que suele ser invisibilizada y banalizada gracias a sus múltiples artimañas para la desordenación el engaño y el entretenimiento.
          Sera, pues preciso que la clase trabajadora se prepare armándose sobre todo de las armas del conocimiento que serán vitales para enfrentarse a las poderosas oligarquías que comandan el Estado y todos sus poderosas y enormes herramientas y armas para dominar a la clase trabajador, sobre todo su poderoso poder mediático. 

             El poder de la burguesía a través del Estado, que no olvidemos está a su exclusivo servicio, es casi absoluto. Pero la clase  trabajadora  dispone de una inmensa fortaleza basada en su poder numérico y en sus razones basadas en el derecho a emanciparse y a surgir como clase libre y protagonista.
    
              Solo que hay algo que a las burguesías les preocupa y mucho. y es que ellos son pocos, poquitos, y el proletariado   son millones y millones como fuerza de combate. Y esta es una realidad de la lucha de clases que la burguesía sabe controlarla porque la clase trabajadora está en una fase de desorientación  y desorganización, que lógicamente no será eterna y las condiciones lentamente se están madurando para su activación. Porque está en un escenario de lucha de clases a la espera de ser despertado que aunque esta temporalmente desactivada por la indolencia de gran parte de la clase trabajadora estará siempre latente, solo falta su activación inevitable . La burguesía lleva demasiados lustros en el poder de muchos estados y a aprendido a defenderse de muchas maneras perfeccionándose constantemente de forma sutil y cambiante.
       Pero su mejor arma siempre serán las técnicas de atolondrar y confundir a las masas trabajadoras, hacerlas ajenas a su propia identidad de clase trabajadora, para que desconozcan el enorme potencial de lucha y poder que supone la toma de conciencia colectiva de su identidad de clase social trabajadora. La llamada CONCIENCIA DE CLASE ha sido es y será la mejor arma de la clase trabajadora para conseguir su emancipación. Conciencia que generara la necesidad de la construcción del partido proletario, que significara una poderosa arma de presión y apoyo para la consecución de la toma del poder del Estado, este, al servicio de los trabajadores. Pero antes es preciso desarrollar la conciencia de clase entre las masas trabajadoras, pues esta conciencia, cuando es colectiva y organizada será demoledora para la burguesía explotadora. Conciencia de clase, que antes será preciso conocerla, desarrollarla, activarla y finalmente utilizarla.

           Pero no pensemos en como activar la llama de la lucha de clases, puesto que esta llama suelen surgir del propio sistema capitalista, en contante crisis cada vez más profunda, y será la que genere situaciones de descontento, fruto de las cada vez más erráticas políticas económicas del neoliberalismo. La burguesía empresarial se tornará cada vez más agresiva contra la clase trabajadora que hará que esta valla tomando conciencia de su auténtica situación de opresión. Y es aquí donde la vanguardia más concienciada del proletariado apoye y acompañe al resto de los trabajadores en la toma de conciencia de la realidad laboral, es decir, en la adquisición de la necesaria conciencia de clase .
        Aunque sus poderosos medios de desinformación, controlados por un sinuoso y no reconocido “Ministerio de propaganda” se empeñaran en inundar los medios con noticias falsas y tendenciosas para sembrar la confusion.