lunes, 31 de marzo de 2014

“La concordia-obligada- fue posible”

Alfonso Suarez a muerto y los adictos del Régimen no han perdido la ocasión de hacer  propaganda de su “transición”. Nos han hablado de aquel “modélico” paso de una dictadura a una democracia, Bueno en realidad llevan más de treinta y cinco años dándonos la tabarra solo que esta vez han tenido una disculpa a mano, lo anterior siempre fue propaganda Goebbeliana, aquella de “repetir  una mentira mil veces para hacerla creíble


                Nos han sacado a relucir, atosigándonos, lo maravilloso que fue el “primer presidente de la democracia”,  difícil de asimilar semejante dislate, pues no cuadra que un  falangista de vocación se trasforme en demócrata y encima los suyos lo agasajen. No hay que ser catedrático de ciencias políticas para entender que en aquel numerito de la “modélica transición”, simplemente no hubo tal transición, y que solo fue un TRANSVASE de los poderes franquistas  al nuevo estado Monárquico neo franquista.
           Suarez fue siempre un fiel  servidor de Franco, un franquista- falangista convencido, siendo un miembro destacado de sus elites dirigentes.  Perteneció al partido FET y de las JONS (la falange) desde 1958 hasta 1977, llegando a ser Ministro Secretario General del Movimiento. Y tras la muerte de Franco , fue nombrado Presidente del Gobierno  por el Rey Borbón en 1971, y más tarde, ya en  las primeras elecciones generales, en 1977 , fue proclamado de nuevo Presidente . Suarez, fue fiel al genocida Franco incluso hasta después de su muerte. Ordeno colocar en su tumba un epitafio fiel reflejo de lo que ha sido la transición desde que el la comenzó. Una descomunal y tremendista mentira, que fue resumida en la frase: “La concordia fue posible” pretendiendo con ello perpetuar la mentira.
           Y  así pues, Suarez, fiel a su  amo,  para salvaguardar sus logros  y evitar la  ruptura  del Estado franquista, tal y como Franco acuño y sentencio para los suyos,  dejarlo todo “Atado y Bien Atado”. Y Suarez, sabía en conciencia que lo primordial era el legado de su líder, Franco. Y así lo hizo, y estos “atados”, treinta y cinco años después de aquella farsa, podemos comprobar que siguen atados. Y son; La “Unidad de España”. La Monarquía, y El “Invicto Ejercito”. Los tres pilares del Régimen. Aunque, felizmente ya  han empezado a desatarse.                  
               La llamada “transición” fue diseñada para la continuidad del franquismo y para ese proyecto, Suarez tuvo el “honor” de poner la primera piedra”. La tarea, fue ciertamente complicada, pues  para vestir de democracia al  sanguinario régimen franquista requería mucho trabajo y destreza, y además  fue preciso convencer a los aliados  y a los enemigos de que debería reinar la “concordia” aparente entre ellos.
           Entre los propios, no fue tarea difícil convencer a los  altor cargos político-militares-religiosos del Régimen, pues estaban al tanto de la farsa y también de que en esa “transición”, sus  privilegios seguirían estando asegurados lo mismo que su seguridad, pues estaba garantizado que con la auto amnistía  no tendrían  que responder de sus crímenes de lesa humanidad cometidos durante el franquismo y además  asegurada su continuidad en los poderes del nuevo Estado, Tal como lo hemos podido comprobar en los años siguientes  al “montaje” como estos seguirían  ocupando todos  los altor cargos
           Donde sí hubo bronca tras la muerte de Franco, fue entre algunas de las diferentes fracciones del poder franquista por pegar “pedazo “y también  entre las bases más “cavernarias” franquistas, donde se creyeron que de verdad se iba a dar una “transición democrática” y se revolvieron irritados y temerosos de su futuro, o quizás fue programado así para darle cierto aire de autenticidad al engaño. Pero al final todos amigos y contentos, tras descubrir que todo seguiría igual. Todo “atado y bien atado” y que Franco descansaría vigilante a través de sus herederos.
            Y ente los ajenos, la camarilla dirigente del PCE y su rama sindical CCOO, con Santiago Carrillo a la cabeza, incomprensiblemente para la historia, se rindieron sin resistencia con armas y bagajes al enemigo franquista, legitimando la farsa “democracia” a cambio de un “plato de lentejas”. Desmantelando décadas de lucha, experiencia y organización antifascista en aquellos vergonzosos  Pactos de la Moncloa. Cuyos resultados los podemos ver hoy  y ahora  con la triste realidad de un PCE y un sindicato, disminuidos de sus funciones, castrados, e inoperantes. Marionetas de un Estado neo franquista que maltrata y persigue a la  clase trabajadora indefensa y carente de un partido y de un auténtico sindicato de clase, y que aplica totalitariamente las leyes del más fuerte. Negando  derechos  y libertades a las clases populares y a las nacionalidades oprimidas.   
.       Es significativo su póstumo mensaje  franquista hasta el final, fiel  a la  descomunal mentira ideológica que supuso el franquismo que hablaba de la “paz” basada en el terror la imposición y las tumbas comunes anónimas,  de una  “concordia” aparente y obligada, entre los vencedores y vencidos tras la derrota de la II República, donde la presunta “concordia entre españoles”, aquella “paz” era la que imponían  sus armas totalitarias que no había más remedio que acatar por supervivencia.
           Se dio pues una turbia y aparente legitimidad  a la continuidad del franquismo vistiéndolo de “democracia”  pero  no con la explicita participación del pueblo y la clase trabajadora, a la que  le despreciaron y ningunearon los que deberían ser sus representantes. Aquel referéndum , muy al estilo del franquismo, fue una burda farsa manipuladora. Preguntando a un pueblo despolitizado y aterrorizado durante cuarenta años, si quería o no, una “Constitución” de la cual, no tenía ni idea de que se trataba. Pues,  ¿ que podría contestar  un analfabeto político si le preguntasen si quería algo diferente a la dictadura, cualquier cosa,  ? Pues simplemente que sí,
            Para las castas neo franquistas y oligárquicas del Régimen, y de las oligarquías de la UE y los EEUU ciertamente  fue una gran victoria pues pusieron de rodillas a los representantes de una izquierda que hasta  entonces había sido combativa y temida por estos, y también “contrataron” a un PSOE de “cartón piedra” que nada tenía que ver con el original y heroico partido que lucho contra Franco. Fabricaron  sobre sus siglas, PSOE, una falsa izquierda compuesta de aventureros oportunistas al servicio del Estado para dar el pego de que estaría al lado de los trabajadores  enfrentado  a la derecha del PP. Todo un burdo montaje.  
               Pero nunca hubo concordia con la clase trabajadora concienciada ni con  los sectores progresistas y conscientes de que solo fue una granmentira cuyas sangrantes consecuencias todas conocemos. Ni tampoco con la historia que les perseguirá  por mucho que tergiversen su relato. Ni tampoco con las  dignas excepciones  de militantes concienciados a lo largo de todo el territorio del Estado que nunca se rindieron ni aceptaron la felonía.
              Son muchos años de farsa cuyas consecuencias, las de antes, las de ahora y en las próximas fechas, son evidentes y predecibles,  pues la historia no está para nada acabada. Cuando los padres herraron  y reusaron de sus responsabilidades con la historia, esta no perdona, y sus descendientes estarán condenados a rehacerla, tarde o temprano  Y esas deudas,  ya  está llegando la hora de pagarlas.
            Y aquel  obligado “espíritu de concordia” franquista, es el mismo “espíritu” de la llamada “transición” una presunta “concordia” basada está en el engaño, la traición y el terror contra aquellos que no lo aceptaron y la combatieron. Con aquel transvase del franquismo al neo franquismo se pretendió  meternos  a golpe de mentiras, decretos  y de porras el espíritu de “concuerdas conmigo o te machaco”. Y al que se defendió  revolviéndose  de tanta “cordura” además le llamaron “terrorista”.  Su concepto de “concordia “no solo siempre ha sido un descomunal fraude al concepto  político mismo sino además al propio sentido común.   
            Hoy, también, los que se nutren del Régimen y sus testaferros nos hablan del “Espíritu de la transición” como algo positivo relativo al entendimiento y a la concordia política entre diferencias. Olvidando que detrás de ese “espíritu” está el garrote encubierto, la imposición a la fuerza, con decretos, con ilegalizaciones, con prohibiciones con torturas con cárceles etc. etc. Como la mayor parte de sus “valores” ideológicos, y sus falsos discursos el Régimen, nos ha impuesto la “Concordia” por decreto. Con el clásico “ordeno y mando” franquista, que siempre desprecio y persiguió el sagrado derecho democrático del DERECHO A DECIDIR de los pueblos.