jueves, 7 de noviembre de 2013

Los obispos vascos y su “ paz”, la de los vencedores

 

Creo necesario incidir en la interpretación que hace la iglesia española, por boca de  algunos de sus obispos que ejercen en tierras vascas, sobre  conceptos políticos, que el Estado y sus testaferros utilizan como arietes propagandísticos, Y me refiero a los de  “victimas”, “violaciones de derechos humanos” pedidos de “perdón”.etc. Infelizmente las declaraciones del obispo de Donostia José Ignacio Munilla, hechas anteriormente, y más recientemente el obispo emérito  de Donostia Juan María Uriarte   parecen ser el pensamiento oficial de la iglesia del Estado español. Sus   declaraciones sobre las “victimas” y el requerimiento de que necesitan, (solo las de un lado)  la redención de sus “victimarios”, reactiva las consignas manipuladoras “victimitas” del Estado, parece que dándole rango de liturgia oficial en  victimas buena y victimas malas, aceptando sin la más mínima reflexión el discurso maniqueo que niega la equidistancia en  las violencias que generan todo conflicto armado.

 

 

          Analizando el hecho de la violencia de contestación con una visión sesgada y descaradamente partidista, pisoteando el concepto  cristiano del humanitarismo que se supone debe ser rigurosamente imparcial y descartando a pririori todo maniqueísmo de vencedores y vencidos. 


     Aquí lo que han conseguido estos  obispos, habría que decirlo “Obispos del Estado”, ha sido relegar el papel de su iglesia, al mismo nivel de un vulgar partido político de la derecha pura y dura al servicio de un poder que arrastra  modales y hechos  totalitarios, Muy similar a los tiempos del franquismo cuando era el propio Franco el que no solo nombraba los obispos, sino que la propia jerarquía religiosa tenía sus consejeros en el gobierno.

                  Parece que algunos “agradecidos”, aun no han  superado ni reconocido el nefasto papel de su iglesia en aquella “Cruzada” y sus crímenes de lesa humanidad. Siguen reconociendo y, parece que también, bendiciendo  al vencedor. Primero al Estado dictatorial resultante del genocidio y más tarde al Estado regido por el heredero de Franco. Bendiciones a su origen, a “la mano militari”, y a su “razón de la fuerza” rango de “legal”  bondadoso y cristiano y a los que fueron derrotados entonces por su inhumana “Cruzada” y a  los posteriores  resistentes que  más tarde surgieron ,rango de “malvados pecadores y terroristas”.

     

           Actitud que será  incomprensible para muchos católicos solo explicable  por los privilegios económicos y la financiación que el Estado hace a “su Iglesia”, con nuestro dinero, claro. O quizás tendríamos que decir que ese interés por bendecir aquel y este Régimen no es exclusivamente porque recibe favores del , sino que lo es porque también forma parte  del propio Estado, pues no son pocos los intereses , no precisamente “espirituales” que la iglesia española tiene en común con este Estado y su  Régimen.

               Cuando el obispo Juan María Uriarte apremia diciendo «ETA debería disolverse pública y sin demora de manera ». No sé si ha pensado las repercusiones de lo que el concepto de “disolución” y sus connotaciones posteriores, tendría en relación a la naturaleza de este  Estado neo franquista, para el que la “disolución” de ETA no entra en sus planes políticos a corto plazo.


          Se trata solo de una argucia política de manual de contrainsurgencia para prolongar la  “vida” de la organización armada, aunque sea solo virtual y mediática, como disculpa para mantener la Guerra Interminable en Euskal Herria sencillamente por que se encuentra cómodo en este terreno virtual de la “lucha contra el terrorismo” Y aquí, nuestros obispos, conscientes o inconscientes, están colaborando activamente en esta guerra sucia activada por el Estado.

          Estos  Sres. Obispos, parecen que hacen estas declaraciones como queriendo “ayudar” a la paz (¿a quién, y a que paz?) o simplemente cumple las ordenes de sus superiores religioso-políticos de Madrid sin complicarse la vida en pensar lo que dicen y a quién benefician ¿Sera esto así? Donde queda aquel espíritu de imparcialidad, concordia y amor  donde  se supone que   la iglesia y sus ministros  son hombres  espirituales y de paz, alejados de los siempre  materialistas maniqueos y enrevesados intereses político-militares que acarrea todo conflicto entre las partes. 


            Cosa que no parece ser así cuando el obispo Uriarte, descolocándose de lo que se supone debería ser su naturaleza conciliadora , toma una descarada y rígida postura partidista posicionándose al lado del discurso maniqueo del Estado cuando se  refiere al estancamiento del proceso de paz, al hecho de que  la Izquierda abertzale «necesita impregnarse de un espíritu democrático», apremiar a ETA para que deje las armas, y «motivar» a los presos para que pidan individualmente los beneficios penitenciarios.( lo cual supone que pidan perdón por sus “pecados” ) Es decir, al mejor estilo castrense, y emulando a aquellos  “capellanes de la Cruzada”, parece estar dictando “penitencia” sin confesión ninguna por medio, a los “pecadores” de la  Izquierda Abertzale y a ETA.

            

                Esta descarada adhesión de unos obispos en el terreno político de la derecha neo franquista  española es ciertamente penosa y obscena, no solo porque está impidiendo la resolución del conflicto , haciendo seguidismo de la estrategia de la Guerra Interminable del Estado, sino  porque obstaculiza el camino para una autentica  paz, que solo será posible  desde  planteamientos  realistas de la equidistancia en el conflicto y no en la crispación y el fomento del conflicto interminable y  huyendo de la maniquea concepción de vencedores y vencidos, poniendo como fin supremos la democracia y la paz, el entendimiento de las partes por medio del dialogo y la negociación y no por el sometimiento, buscando el origen del conflicto e incidiendo en el por caminos civilizados.


             Los obispos cuando señalan “culpables” están reconociendo ganadores y vencidos ,haciendo seguidismo de  la "victoria" del Caudillo sobre la democratica II Republica. Indudablemente ese no es el camino para la paz, al menos para una autentica PAZ. Nuestros obispos parecen capellanes castrenses, están aun anclados en el concepto de aquella paz que Franco tenia y que lo ha transmitido a sus herederos actuales. La paz de los vencedores sobre los vencidos, la paz militar .“La paz de los cementerios”.