martes, 29 de octubre de 2013

LA FARSA PERMANENTE DEL PNV (5 )


                              ¿Consenso nacional para la independencia? 
 

                    Como siempre , Urkullu,  sigue haciendo gala de sus más notables dotes en el arte de “marear la perdiz” Esta vez nos habla de una consulta para un  “nuevo Status para la CAV” que sería en año 2014 , pero matiza  «es algo que no solo compete» a esta formación, sino que «depende» del consenso de los grupos parlamentarios» También nos habla de su apuesta por una «Euskadi como nación europea» que cambiaria  «a futuro, con otra configuración jurídico-administrativa de la UE». Nos dice también que «lo primero es que se nos reconozca como nación en reconocimiento de los derechos históricos amparados por la propia Constitución española
 
 
               Seguramente sus votantes de batzoki estarán felices de tener un lendakari tan habilidoso en hablar solo para no decir nada. O quizás será que para hablar con esta firmeza será que ya esta encarrilada alguna estrategia y hoja de ruta. Quizás es posible que en algunos batzoki estén ya  circulando la información de algo parecido a ese nuevo “Status “explicando que cosa es esa apuesta por “Euskadi” como nación europea «a futuro, con otra configuración jurídico-administrativa de la UE», ¿Un nuevo miembro sin ser Estado? y que «lo primero es que se nos reconozca como nación en reconocimiento de los derechos históricos amparados por la propia Constitución española» ¿Se estará refiriendo a la UE o al Estado español? Será que el problema es que el Estado no nos reconoce nuestros derechos históricos? , ¿Sera que nos propone cambiar la Constitución española? Tenemos pocos problemas en casa como para que nos preocupemos ahora en arreglar la Constitución  de los españoles, Sera que mi manía de criticar por criticar a los jeltzales  no me deja ver que en los batzokis, no solo se juega al mus, se pone a parir a la izquierda abertzale y se atiborran de potes, Parece que también se trabaja preocupados por el futuro de una CAV, y seguro que están funcionando los grupos de estudio para  aportar ideas en ese proyecto de la “Nueva Euskadi  sin Navarra” Y sería bueno que nos explicasen a los demás de que se trata. O quién sabe, quizás es  un secreto que hay que mantenerlo en la clandestinidad.
          Pero lo más llamativo de toda esa exhibición de retorica patriotera es esa afirmación de que  el nuevo estatus de la CAV «se mantiene como deseo del PNV y del lehendakari  ». «Depende, por lo tanto, de la posición de otros grupos parlamentarios», «que se respete también lo que en Euskadi vayamos debatiendo en orden a esos derechos históricos que están reconocidos en la propia Constitución española». Total, parecía que nos hablaba de preparar equipaje para un importante viaje nacional, pero resulta que solo nos está proponiendo ir  hasta la delegación del Gobierno de España, hasta ahí a la esquina,  a convencerles que tenemos “derechos históricos” reconocidos por la ley (española, claro)  Quizás el material que estén estudiando en los batzokis sea la Constitución española, donde aparecen «esos derechos históricos que están reconocidos en la propia Constitución española».
              El Sr. Urkullu también nos quiere decir  ahora, en un brote de curiosa “originalidad” política, que son “nacionalistas” si, pero…para ser consecuentes con su patria debe haber “consenso”, es decir debe haber un acuerdo con aquellos partidos que precisamente su razón de ser es la de negar los derechos nacionales a Euskal Herria, PP  PSOE y UPyD.
            Lo suyo, nos dice, es pues un nacionalismo condicionado a la voluntad de quienes lo niegan su aplicación en Euskal Herria. Si, por un milagro, el imperialismo de Madrid y París deciden aplicarnos el derecho a decidir a los vascos sobre el tema de la soberanía, el PNV, estaría encantado de sumarse al carro, es lo que nos quieren colar. Pero mientras tanto, el PNV no va mover un pelo en su actividad política para forzar o  cambiar la actitud totalitaria de estos partidos que nos  niega cerrilmente nuestros derechos nacionales. La cuestión de nuestra liberación nacional, se trata pues de un tema de consenso. Es así como nos dice el “nacionalista” Urkullu,  no sabemos si con ganas de cachondeo o simplemente por un acto de desaire por un asunto que considera banal y molesto a sus intereses. Esta actitud, una más, nos muestra su nulo interés por la cuestión nacional vasca.
          En realidad su actitud política está más cerca del bando nacional español que de todo lo que sea  soberanía vasca, pero, claro, no lo puede manifestar abiertamente a sus bases de votantes por razones obvias. Porque su “nuevo Status para la CAV” lo único que pretende es afianzar aun mas  la “España de las autonomías” quizás conseguir algunas migajas mas en ese bodrio de sumisión a Madrid, pero pretende, sobre todo y a contra corriente del pueblo, alejar a este de la marea soberanista que está cuajando en el corazón de los vascos.
               Y hablando del consenso. Imaginemos esta original interpretación del método a desarrollar por los patriotas  lo largo de la geografía mundial aplicado a sus luchas de liberación nacional. ¿Cuantos naciones habrían conseguido la independencia a través del “consenso” entre los colonizares y los colonizados? ¿Entre los que arrebatan la soberanía y los desposeídos de esta? Parece que las luchas como arma de presión no han sido históricamente el método necesario y exclusivo para ello. Al menos, según la ciega  y sesgada explicación de la  realidad política a la que nuestro  Lendakari  ya nos tiene acostumbrados. Vista su nula capacidad de explicar la realidad hizo bien en encaminar sus estudios de magisterio a la de político de derechas donde el rigor en sus planteamientos suele brillar por su ausencia.   
               Y hablar de lucha no es hablar en exclusividad de lucha armada, hay muchas formas de luchar  en el terreno de la política, todo depende de las circunstancias concretas de cada  país y en nuestra tierra la fase armada está ya superada, fundamentalmente porque a los  poderes del Estado les interesa esta modalidad de lucha, y esto es así porque es estéril e insignificante para sus posiciones militares y además y sobre todo porque le serviría como disculpa para sus políticas de excepción y recortes en derechos políticos y  ciudadanos, ilegalizaciones , leyes especiales represivas, inconcebibles en un escenarios de paz, etc. Y lo están demostrando día a día tras el alto el fuego de ETA y su unilateral y rotunda voluntad de callar las armas belicas, como paso para crear un escenario donde el dialogo democrático entre  las partes enfrentadas, sea la forma de solucionar el conflicto.
             Por causa de la propia naturaleza, heredada del franquismo, el Estado ha sido  incapaz  de asimilar este nuevo escenario de paz y dialogo que ETA y agentes político-sociales vascos le han ofrecido, y se niega a reconocerlo, porque tendría que tomar actitudes democráticas aceptando resoluciones y métodos donde dar la palabra al pueblo y el reconocimiento político de la autoridad de las mayorías, habría que aceptarlo con espíritu democrático. Espíritu que  estos herederos de Franco lo desconocen profundamente acostumbrados a la dialéctica de su “razón de la fuerza”. Por eso prefieren un escenario de conflicto con  una ETA “viva” aunque sea mediática y artificialmente. El caso es tener el tema del “conflicto vasco” todos los días en portada, dar la sensación de guerra y enfrentamiento. Utilizan en esta farsa a sus actores preferidos, las Asociaciones de Víctimas, escenificando un “dolor infinito” y “una injusticia infinita”  ante tanto “desagravio infinito” (que solo es  puro montaje mediático) porque ETA, nos dicen, sigue dando muestras de su “maldad” y de su “impunidad” como que se dedica, incluso desde las cárceles, a hacer daño a  las “victimas” y a los españoles de bien, aunque sea virtualmente. Tal es su ruido mediático en el tema, que es inconcebible el grado de locura y de histerismo a que están llegando con el tema. Con la única finalidad de crear crispación, odio, y reacciones adversas al dialogo y  a la  paz entre aquellos sectores ultras de su rebaño. Despertando sus instintos más primarios de los que el fascismo se suele nutrir. A toda costa necesitan este escenario de crispación para mantener la “Guerra permanente” como disculpa para no encarar democráticamente la resolución del Conflicto con las vascos.  
               Y en cuanto a consensos entre partidos, Sr.Urkullu, el consenso es ciertamente  un acto de democracia que  tendremos que hacerlo en su momento, y lo será en lo relativo a las opciones políticas a aplicar en un futuro Estado vasco independiente y democrático.  Pero aun no estamos en esa situación de libertad que nos proporcionaría un Estado propio, nuestra situación política está condicionada y sometida a  poderes totalitarios ajenos que nos niegan las necesarias cotas de libertad para que tengamos nuestro propio consenso nacional en temas resolutivos
                La libertad y la soberanía de los pueblos no es un derecho a consensuar entre la parte  que niega este derecho y su víctima, esto es inviable. El derecho a la autodeterminación es un derecho inalienable que desgraciadamente hay que conquistarlo. Conquistarlo Sr. Urkullu, todos los días y en todos los frentes, y a todas horas, no con palabrería vacía y demagoga, con hechos que en su partido no se ven por ninguna parte.  De hecho es lo que viene haciendo desde la “transición”. Hablar, prometer, sacar pecho “nacionalista” pero colaborar intensamente con los que nos niegan nuestra identidad nacional.
             El hecho de que estemos sometidos y privados de nuestras libertades nacionales es porque somos militarmente más débiles que nuestros enemigos. Somos más débiles en razones militares de fuerza, en esa cuestión el Estado español rebosa de fuerza, pero somos más fuertes en razones, en argumentos para apoyarnos en nuestras demandas. El dominio de fuerte al más débil es un hecho universal, fruto de la codicia de los poderosos. Sus razones suelen ser “la razón de la fuerza”. Es absurdo pensar  que el “consenso” puede ser la solución para terminar  un problema de dominación. El conocimiento de estos principios son básicos en todo aquel patriota  que se preste, que, naturalmente no es el caso de los farsantes que se hacen pasar por nacionalistas,