sábado, 24 de mayo de 2014

Hablando de “mierdas” políticamente correctas

“ ¿La mierda a Sestao?! Pues no!                             
Ya me encargo yo de que se vayan;
A base de hostias, claro.  
No voy a prohibir
Que venga gente extranjera (….)
Pero la gente que no quiere nadie,
Que no venga a Sestao. Gitanos buenos
Hay muy pocos.”

Josu Bergara
Alcalde de Sestao

Estas son las palabras que pronunció el alcalde de Sestao en una reunión de trabajo  y que fueron grabadas sin su conocimiento Y que tras ser hechas públicas abrieron el revuelo mediático y  fueron significativas las palabras del presidente de EBB del PNV Andoni Ortuzar, en plena campaña electoral a las europeas. Se refirió  a los exabruptos xenófobos de Josu Bergara, tildándolas de  “Un error grave que no se debería haber producido” e “impropio un partido abierto y plural como el PNV”. Quedado de manifiesto que para el partido PNV, el hecho mismo de ser racista y xenófobo, y comportarse un cargo público como tal, no es  lo más negativo del hecho. Lo negativo, para el jelkide del PNV, es el hecho de haberlo manifestarlo en público y haber propiciado llegase al conocimiento público, Porque de haberlo considerado “impropio” de la dignidad de un alcalde le hubiesen obligado a dimitir al instante.
          Pero el transfondo de este asunto es aún mucho más grave, pues esconde una intencionalidad sibilina de promoción  exaltación y aprovechamiento electoral de la xenofobia. Y esto último se puede apreciar, tras dejar atrás el tenue pedido de “disculpas” pronunciadas por el alcalde, obligado por las circunstancias, y el comunicado oficial del partido llamando simplemente “desafortunadas” a los exabruptos del alcalde  Bergara, para que al final ,pretender que “aquí no ha pasado nada” y lanzar a la vez, hacia la calle el sinuoso mensaje de que su alcalde ha  actuado  en el camino correcto ,por medio del populista recurso de buscar la complicidad y la empatía con esos sectores xenófobos y racistas de nuestra sociedad ,infelizmente abundantes, para atraerlos a sus urnas.
            Este hecho, que pueda parecer banal ,es gravísimo para el concepto de lo que debería ser un cargo público, que no olvidemos esta no solo al servicio del pueblo sino que es  este el que les paga por sus servicios y espera que estos sean en su favor, y que ha de ser siempre respetuoso con este y con las leyes ( Bergara, se vanagloria con despotismo y agresividad de vulnerarlas ) y también está obligado a dar ejemplo ente la sociedad con su compostura y respeto a esta legalidad, y sobre todo con aquellos sectores sociales más desfavorecidos y hasta perseguidos.
            Pues un cargo público como es la alcaldía significa, ser, además de actuar para y por los  intereses de su  pueblo, también el que debe representar la viva imagen  social y moral de sus moradores, dar ejemplo de dignidad, de saber estar, de honradez, y de honorabilidad. Qué imagen daría un alcalde ante su pueblo (es un ejemplo imaginario, no aplicable en este caso) si andaría borracho por las tabernas. Lógicamente  sería fatal, tendría que cargar con el apodo de “el pueblo de los borrachos.
            El Sr. Bergara, al haber defraudado a su pueblo de sus obligaciones, debería haber dimitido. Y  por partida doble, por los hechos en sí de haber agraviado a personas físicas concretas a través de sus funciones y también  al hecho de haber defraudado  la imagen de dignidad y honorabilidad de propio pueblo, con la mancha de la xenofobia, que queramos o no, que ha quedado representada con su actitud de continuar como  alcalde de Sestao.
            Y su partido el PNV, a quien también representa con su figura de alcalde, también está implicado en el conflicto, pues este  partido al no haberle obligado a la dimisión, se hace responsable, por hecho y derecho, de lo que el alcalde hace y deja de hacer, es decir no dimitir .Y esto es así porque esta decisión es asumida, y parece que recomendada, por los jelkides bien conocedores de la situación